
Kevin Martin es un hombre de muchos ases en la manga. Entre los más recordados, Techno Animal o The Bug; el último de ellos, King Midas Sound. El cual comparte con otras dos almas en pena (el poeta y spoken word maestro Roger Robinson; Kiki Hitomi de Dokkebi Q) que se ocupan de enfatizar, a través de sus voces, un filón emocional que, dice Martin, nunca ha estado ausente de su música.
Pero es esa un alma melancólica que, me permito decir ahora que no me oye, sí estaba en todo caso sepultada entre kilos de músculo, litros de testosterona y gruesas capas de mugre. Desde hacía dos décadas, además. Y que ahora sale a la superficie, en todo su doloroso esplendor, gracias a ‘Waiting for You’.
Esto (el disco) y lo de más allá (las razones y esperanzas detrás del mismo) fue lo compartido con King Midas Sound aprovechando su visita al Sónar 2010. Con Kevin llevando la manija y Roger y Kiki a los oportunos apuntes.

Kevin, ¿cuál fue la razón primera a la hora de poner en marcha un proyecto como King Midas Sound, en el que de buena gana pareces compartir su control con otros músicos tras unos años encerrado en ti mismo? ¿Y cuándo fue eso?
Lo que quería hacer era explorar las posibilidades de las estructuras semi-convencionales de las canciones, y King Midas Sound resultó ser el vehículo perfecto para hacerlo. A raíz de trabajar en ‘London Zoo’ había superado mi aversión anterior a las canciones con una estructura convencional, y la idea de pervertir dichas convenciones a través de la experimentación sonora aprendida de mis experiencias previas era algo que me excitaba. También le di muchas vueltas a la idea de trabajar con cantantes altamente emocionales, ya que siempre me han gustado esos cantantes que son capaces de derretir tanto corazones como mentes. De manera que cuando Roger me puso una canción que había grabado por su cuenta, su falsete me voló la cabeza porque nunca le había oído cantar de esa forma. Parecía un ángel en el cuerpo de un peso pesado… su derechazo me dejó noqueado. Al mismo tiempo, me estaba frustrando mucho la idea de que algunos idiotas en los medios pensaran que solo era capaz de hacer música brutal, los mismos que no habían sido capaces de investigar entre aquel material de The Bug o Techno Animal que no tenía como fin la violencia física. Siempre he estado interesado en lo profundamente emocional, en la música hipnótica, pero hasta hace poco no confiaba en las canciones, en sus formas, tradicionales. Así que King Midas Sound se convirtió en el vehículo hacerlo.
Siendo tan diferente a The Bug, King Midas Sound parece intercambiar furia por melancolía, acción por emoción…
Pues no estoy completamente de acuerdo con ello. Pienso que ‘London Zoo’ contiene estados de ánimo muy diversos y fue producido con la intención de acentuar los contrastes que se dan dentro del caleidoscopio existencial que es Londres. Siempre he intentado hacer música extremadamente emocional. Fuera bonita o fea, y tanto ‘London Zoo’ como ‘Waiting for You’ son para mí discos con una gran carga emocional. Seguro, ‘London Zoo’ tiene una capa exterior más dura, pero si escuchas con atención verás que hay un núcleo sensible dentro de todo el caos. Mientras que ‘Waiting for You’ es más blando por fuera pero puede que incluso más áspero en su interior que ‘London Zoo’. Siento como si hubiera amplificado ese suave acabado para concentrarme en dar lustre a las increíbles voces de King Midas Sound. Considero que toda exploración sonora por mi parte está conectada a mi crecimiento espiritual y por consiguiente se trata simplemente de la evolución de mi arte como músico y mi transformación sicológica.
Te iba a preguntar de qué manera, aparte del sonido, es King Midas Sound el opuesto de The Bug. Pero tras tu anterior respuesta imagino que poco sentido tiene ya…
Kevin: Yo no considero a King Midas Sound como el opuesto a The Bug, lo veo más como una extensión. Siento que ha habido aspectos de The Bug que han sido silenciados, ignorados por la percepción general, y he utilizado a King Midas Sound para resaltarlos. Quería un disco con visión de túnel que se centrara en un tipo de melancolía universal, en el cual el sonido estuviera esculpido como si fuera una versión moderna y más delgada del dub original.
Roger: Para empezar, The Bug colabora con MCs y este disco está hecho completamente de canciones con coros y melodías.

No te lo tomes a mal, pero si las canciones de ‘London Zoo’ son comida rápida, canciones de acción y reacción, entonces ‘Waiting for You’ para mi gusto sería como un paseo tranquilo, de noche, por las calles de Londres. ¿Estarías tratando entonces de radiografiar, otra vez, una ciudad como Londres solo que desde otra perspectiva?
‘Waiting for You’ es lo que suena cuando tu pareja te echa de casa a las tres de la mañana, o de manera alternativa, tú mismo te largas. Es el sonido tanto de la pérdida absoluta como de una libertad nuevamente encontrada. Suena a hundimiento afectivo y al mismo tiempo sorprendentemente refrescante. Es la banda sonora para un paseo a solas por las calles de una metrópolis durante las primeras horas de la mañana bajo un cielo encapotado o una lluvia torrencial. ‘Waiting for You’ puede parecer en la superficie mi disco más personal, pero en realidad no hace sino poner el acento sobre una sensación general de pérdida y desorientación.
Eso te decía, que ‘Wainting for You’ me parece perfecto para un paseo, aunque yo lo haría de noche. ¿Fue algo que tuviste en cuenta a la hora de hacerlo?
Como ya te he dicho, puedo ver cómo esa imaginería encaja perfectamente con el disco. Pero cuando estás haciendo un disco, casi siempre, tan solo después de terminarlo puedes comenzar a ver las claves que han hecho del disco lo que es y las razones para ello…
¿Buscabas asimismo una respuesta más emocional por parte del público?
Siempre he buscado ese tipo de respuesta de la misma manera que siempre busco el mayor magnetismo emocional posible de los artistas a los que escucho o con los que colaboro. Quiero ser emocionado constantemente, por sonidos y por voces. Para mí son los extremos emocionales los que reflejan el sentir real de lo que significa vivir, en contraposición a ese estado de muertos vivientes promovido por una cultura cada vez más nula y anuladora que conspira para hacernos más pasivos, para convertir nuestra existencia en la de un zombi. Voy en busca de la vida y celebro la diversidad, ansío ser intenso y rechazo lo mundano.
Venías a decir antes que la música de The Bug no había sido del todo entendida, que su figura había llegado a ser caracterizada por algunos medios. Y King Midas Sound parece ser la respuesta. Sin embargo, ¿no tienes miedo de que vuelva a ocurrir una cosa parecida en relación a las comparaciones que ya han surgido con Massive Attack o Tricky?
Kevin: Por lo general, los medios parecen estar cada vez más empeñados en reducir toda materia en cuestión a una sola dimensión fácilmente consumible, como si fuera comida basura. Mis discos tratan de examinar el núcleo caótico de este mundo tan jodido, y todas sus complejidades. Es irónico que algunos críticos hayan hecho comparaciones superficiales con Massive Attack o Tricky, ya que ni Roger ni yo nunca discutimos acerca de ellos o los escuchamos durante la grabación del disco. Al contrario, escuchábamos de manera obsesiva reggae, folk lo-fi y ambient raruno. Pero, tratando de comprender dichas comparaciones, le debemos mucho a la música de Jamaica y las estrategias del hip hop para hacerte mover el cuello, como un montón de crews de Bristol han hecho también. Así que imagino que compartimos la misma inspiración.
Roger: Las comparaciones con Massive Attack y Tricky probablemente procedan de unas mismas influencias, pero nunca pensamos en ellos hasta que dos o tres personas de la prensa nos lo comentaron. Una vez terminado un disco cada uno tiene una opinión sobre el mismo, pero creo que estas comparaciones son un poco perezosas. Podría nombrarte cincuenta bandas mucho más apropiadas al respecto.
También decís que esta es vuestra interpretación del lover’s rock. ¿Nos podéis explicar esto un poco?
Kevin: El lover’s rock fue una innovación británica basada en una nueva forma de reggae que se las veía con la fragilidad y la inocencia. Por ahí veo su afinidad con nuestro proyecto, y también como una nueva forma de dub para nosotros mismos.
Roger: Vocal y líricamente, esta es una aproximación simple que no simplista al arte de hacer canciones. Casi folk o incluso ingenuo a través de unas voces que se concentran en el tono con el fin de dar una sensación de identidad. Por ejemplo, el lover’s rock fue una cosa esencialmente inglesa, con el estilo de cantar y las letras típicamente inglesas. En ese mismo sentido, King Midas Sound es muy de Londres, con las mismas influencias que inflamaron el lover’s rock pero con un tacto mucho más de Londres, más oscuro.
Kevin, ¿por qué escogiste las voces de Roger y Kiki? Con ambos habías trabajado previamente, pero ¿cómo pensaste que cada uno de ellos podría encajar en el proyecto, la manera en que podrían contribuir al sonido de King Midas Sound?
Obviamente, ambos poseen voces asombrosas capaces de hacerme llorar. Y ambas se complementan y se contradicen de una manera tan increíble que cuando las emparejas la combinación me seduce enormemente. Roger posee la voz de un ángel andrógino escondido en el esqueleto de un luchador, mientras que la sensualidad en la voz de Kiki contra-actúa con una mentalidad de superviviente, como podrá atestiguar todo aquel que se atreva a realizar el enorme salto cultural que supone mudarse de Japón a Londres. Kiki era la pieza que le faltaba al rompecabezas. Añadió, digamos, una especia sorprendente. Y juntos me dan infinitos puzles que me alimentan con preguntas eternas para las que nunca sabré la respuesta.
Roger, Kiki: ¿de qué van vuestras letras? ¿Cuáles son esas preguntas?
Kiki: En mi caso, viajo desde el lover’s rock hasta el Apocalipsis. Con letras agridulces, trato de hacer eco de las tormentas de nuestra música. Quiero explorar los extremos de la tristeza y la luz.
Roger: La letras tratan sobre la melancolía, la esperanza del amor y las obsesiones que conllevan las desilusiones provocadas por este, así como la cura para las mismas que supone el simple paso del tiempo.
¿Podemos considerar a King Midas Sound como un grupo de música hecho y derecho con todas sus consecuencias?
Kevin: Quieres decir lo de compartir opiniones y decisiones, responsabilidades… En King Midas Sound ha lugar para todas las risas y los lloros, las discusiones y los enfados que caracterizan el trabajo de los más memorables grupos. Sí, nuestro obsesivo think-tank así como unidad de auto-defensa es ciertamente una banda democrática, con todo el dolor que ello implica.
Roger: Sí, claro.
Pues las bandas se van de gira y vosotros en concreto os vais a acercar al Sónar 2010. ¿Nos podéis dar una idea de lo que allí va a ocurrir?
Kevin: En directo, King Midas Sound es un agente de cambio. No vamos a reproducir el disco tal cual. Leímos una entrevista con DJ Premier en la que decía querer ser chocante, asombroso y excitante, y nosotros seguimos ese mismo objetivo de inspirar, antagonizar y abrumar. Queramos dar directos memorables que incorporen dosis de improvisación, manipulación dub e intimidación física. Con un poco de suerte, seremos orgullosos y muy ruidosos.
Roger: Una ceremonia de dub-vudú.







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